Robeco cree que la salida del euro de Grecia podría ser beneficiosa para los inversores a largo plazo

2 miércoles, 27 de mayo de 2015


La perspectiva de que Grecia abandone la zona euro puede no resultar tan negativa para los inversores; es posible que sea incluso positiva a largo plazo, según el responsable de distribución de activos de Robeco, Lukas Daalder, quien ha realizado un estudio que pretende cuantificar los efectos, tanto a corto como a largo plazo, de una hipotética salida del euro de Grecia (coloquialmente, "Grexit"), en las principales categorías de activos: renta variable, deuda pública, deuda privada y el propio euro.
El especialista afirma que una salida de Grecia daría lugar, inicialmente, a una situación de caos a corto plazo, probablemente seguida por un periodo de negatividad más prolongado si se produce un "efecto dominó" y cunde el malestar. Sin embargo, también es posible que el resultado a largo plazo sea positivo al "cerrar filas" el resto de los países de la zona euro, tras dejar atrás la controversia sobre Grecia, de una vez por todas: “Según están ahora las cosas, las posibilidades de que Grecia salga del euro son mayores que nunca, con casi un 30%, lo que supone que hay un 70% de probabilidades de que se encuentre alguna forma de dar una 'patada hacia adelante'. Pero, ¿qué sucedería si finalmente Grecia sale del euro? ¿Qué efecto tendría esto sobre los mercados financieros?”.
Según Daalder, a corto plazo, los mercados europeos de renta variable caerían, y las acciones de los bancos serían las más perjudicadas. Prevé una “huida hacia la calidad”, dirigida a la deuda alemana, que sigue considerándose refugio seguro a pesar de su exigua rentabilidad. Los diferenciales crediticios aumentarían, lo que implicaría un aumento del riesgo: “A corto plazo, la salida de Grecia sería negativa para los activos de riesgo. La incertidumbre sobre sus posibles efectos colaterales haría caer la renta variable y subir los diferenciales crediticios. Sus efectos se propagarían entre los países periféricos pero, con el programa de QE en marcha y con la probable voluntad del BCE de reiterar su mensaje de ‘lo que sea necesario’, esta ampliación de diferenciales estaría contenida en cierta medida. El euro viviría tiempos complicados, puesto que la salida de Grecia suscitaría dudas sobre la solidez y la fortaleza de la divisa de cara al futuro.”
Daalder afirma que los efectos de esta situación a largo plazo están mucho menos claros y dependerían de cuál sería la percepción de la "Grexit" 18 meses después de producirse. Identifica dos posibles supuestos: un “efecto dominó”, que supondría la bajada de los precios de otros activos, y otro más positivo, al que llama “cierre de filas”, que no implicará consecuencias negativas para la zona euros.

miércoles, 27 de mayo de 2015

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