El exceso de confianza es el error más dañino y que con más presencia se detecta entre los inversores, según un estudio de Fidelity, que añade que los inversores deberían cuestionar periódicamente sus posiciones de inversión y no ser tan confiados ni tan optimistas sobre sus expectativas, y más en los momentos de incertidumbre que vive la economía mundial. Otra recomendación que hace al inversor es que se plantee si su cartera está lo suficientemente diversificada para poder asumir diferentes escenarios de futuro, ya sean positivos o negativos; y así prevenir su impacto en las rentabilidades futuras de sus inversiones.
Fidelity reconoce que el optimismo y la confianza son actitudes psicológicas naturales, sensatas y positivas, que ayudan a avanzar en la vida a todos los niveles, pero deben cuestionarse con periodicidad. En este sentido, el informe cree que los inversores tienen cada vez más información sobre el mundo de la inversión, pero eso no implica que tengan una mayor capacidad de análisis de los mercados: `El exceso información lleva a los inversores a abordar cambios frecuentes en las posiciones inversoras de sus carteras; con lo que terminan operando demasiado, lo que les garantiza rentabilidades mediocres una vez descontados los costes de las operaciones de cambio de posiciones´.
Por último, advierte que el exceso de confianza es especialmente negativo en periodos de mercados alcistas o de estabilidad continuada, porque el inversor tiende a pensar que estos periodos van a durar siempre; mientras que en periodos difíciles como el actual, el problema es el contrario: El inversor se vuelve excesivamente pesimista y piensa que los malos tiempos durarán siempre. Para enfrentarse al exceso de optimismo o de pesimismo, Fidelity recomienda contar con una cartera multiactivos que conjugue activos de riesgo y defensivos que ofrezcan tranquilidad y rentabilidad al mismo tiempo, y prevengan escenarios futuros, ya sea buenos o malos.