ACARL, patronal de las cajas de ahorros, firmó con los principales sindicatos un convenio por cuatro años, que fija dos años de congelación salarial, prorrogables otros dos en caso de que continúe la recesión. A cambio, ACARL se compromete a absorber el impacto de la reforma financiera ejecutando un ajuste laboral por la vía de prejubilaciones y bajas incentivadas, sin recurrir a despidos; lo que limitará en el sector el impacto de la reforma laboral. Esta medida supondrá que las fusiones que se avecinan no recurran sistemáticamente al despido como vía de saneamiento de las entidades.
El convenio incluye a unos 115.000 trabajadores, incluyendo los empleados de los nuevos bancos creados por las cajas, las cajas supervivientes, y sus áreas de obra social.