Dos de cada tres españoles no confía en los consejos de su banco o caja, según un estudio de la OCU realizado entre 1.788 personas que ha comparado con uno similar que hizo en 2007. El informe destaca que la crisis ha cambiado el perfil del inversor, ya que ahora es más pobre, más conservador y se fía menos de su banco que antes del comienzo de la crisis. Así, achaca a la crisis financiera, los casos de fraudes y la explosión de la burbuja inmobiliaria el resquebrajamiento de la confianza de los inversores en el sector financiero.
Según la OCU, si hace tres años el 48% de inversores confiaba en los consejos de su entidad financiera, ahora solo lo hace el 36%, pero a pesar de ello, los consejos recibidos en la entidad siguen siendo el motor del inversor medio, por lo que advierte que esto “puede ser bastante peligroso cuando las entidades financieras intentan vender sus productos por encima del interés del cliente”. La organización ve a los inversores “huérfanos y carentes de información que consideren solvente y fiable”.
En inversión, casi el 60% de españoles sigue prefiriendo productos con un perfil de riesgo bajo y un 20% elige el producto en función de las ventajas fiscales. Los depósitos siguen siendo el producto estrella y ganan popularidad entre inversores más pudientes, que destinan cerca de una cuarta parte de sus inversiones en estos productos. Por el contrario, los inversores con menor capacidad de ahorro prefieren las cuentas corrientes (36%) a los depósitos (14%), cuando hace tres años ambos productos se situaban cada uno en el 30% de ahorro. En cuanto a renta variable, la mitad de los inversores piensa que no es una buena elección y solo uno de cada diez afirma que es con las acciones como se consigue una buena rentabilidad cuando antes eran tres de cada diez. Los inversores más ricos han aumentado el peso de sus inversiones en bolsa del 11% al 17%) y ven en los bajos niveles del Ibex una oportunidad de inversión. La inversión en inmuebles sigue siendo el principal activo de las familias, aunque su peso como inversión preferente se ha reducido al 77%, desde el 85% de hace tres años.
A ello se une la reducción de los ahorradores por la crisis, el estallido de la burbuja inmobiliaria y el aumento del paro. Uno de cada cinco españoles no ahorra nada por la disminución de los ingresos disponibles, mientras que ocho de cada cinco inversores desea ahorrar, mientras que antes de la crisis los que querían hacerlo no llegaban a siete.