El sector de la asesoría financiera independiente está dividido sobre la evolución futura que debería tener la retribución de esta actividad: Mientras EAFI y grandes asesores se muestran partidarios de renunciar totalmente a las retrocesiones que les facilitan las entidades por captar negocio o ahorro, y vivir únicamente de los honorarios profesionales que les pague el cliente final; los medianos y pequeños asesores financieros creen que, por el momento, no se puede renunciar totalmente a las retrocesiones.
Los primeros creen que cobrar sólo del cliente facilitará al sector una transparencia y respetabilidad, más necesarias que nunca hoy en día, tras vivirse casos tan sonados como el de Madoff. Por contra, el principal argumento que esgrimen los pequeños y medianos asesores es que el cliente no tiene la mentalidad necesaria para asumir los costes de la actividad que para él realiza el asesor.