La grandes fortunas están dando la espalda a las Sicavs, según se detalla en un interesante reportaje de Cinco Días que resumimos aquí. Así, la familia Del Pino ha liquidado Caneeltoo; el millonario Ramchand Bhavnani ha cerrado Valle Tallin y Alicia Koplowitz ha transformado Alpes 2000 en un hedge fund. Amancio Ortega fue el primero en diciembre de 2010 que cerró sus Sicav, en concreto Keblar y Alazán.
Pocos meses antes había entrado en vigor una reforma fiscal que fijaba que las plusvalías de las Sicavs tributaban al 1% (frente al tipo general del 30% del resto de sociedades). Pero las reducciones de capital no sufrían gravamen alguno. Por eso, para evitar al fisco, muchas retiradas de dinero se disfrazaban bajo la formula de reducciones de capital con devolución de aportaciones. No obstante, el Gobierno acotó estas actuaciones obligando a declarar estos retornos como renta del ahorro, es decir, al 19% o al 21%.